El Hombre Percha-Malestar de un Hominido

viernes, 26 de diciembre de 2014

El último año de mi vida-Capítulo 8-(Novela)

Y nunca.En la vida lo hice.Bueno...en dos o tres ocasiones. A mi lo que me gustaba era en verdad crearme un cirio con todas aquellas imagenes, todos aquellos momentos y claro me daba miedo que la vela se apagase.Yo con imaginarme con María llevando una vida paralela después de las clases era suficiente.Quedando en el parque,compartiendo la merienda, jugando al escondite en el bosque o a tirarnos sobre las hojas caídas y hacer ángeles, sudar como pollos  hasta que se nos quedase la mejilla sonrojada y estuviésemos cubiertos de barro,golosinas,alguna que otra herida y despedirnos con un beso hasta el día siguiente. Para mi eso era suficiente,prefería compartir sueños infundados que enturbiar y encharcar aquella fantasía.Lo que suponía que María sabría que a mi me gustaba.Me quedaba con lo primero por volcar hacia el fracaso,por inocencia o por incomprensión de los hechos. En cualquier caso, con una cucharada de cariño de los demás de vez en cuando me sobraba y me bastaba para engrasar el curso con cierta normalidad dentro del aula. Afuera era otra película
Seguía yendo al psicólogo con la doctora Ana,pero me daba cuenta que..claro...ya estaba extrapolando mis manías hacía afuera.Ya la habitación se me había quedado pequeña.Y era un caos.Era un caos absoluto, ir con mis padres a cualquier lugar cruzarme con una escalera subirla de dos en dos escalones bajarla y luego volver a subirla.Y aunque procuraba que nadie me viese cuando lo hacía a veces era inevitable. A veces ellos me tapaban, me decía cuando se podía o cuando no e incluso intentaban reducirme cada día un poquito más el tiempo,pero no funcionaba. Ellos lo sabían,porque tenía temor a quedarme bloqueado en algún momento y no saber hacia donde avanzar,quedarme en blanco y montar el espectáculo al  rededor de la gente me recordaba mucho a todo lo que viví en el campamento.Así que decidí prevenir y contárselo
-"Mirad algo no va bien...sigo con las manías pero es que ahora también fuera de casa y me siento débil porque pierdo esfuerzos y energías,más mentales que físicos,que no veas como me como la cabeza.Tengo que tener todo planeado para seguir con el siguiente paso,me quedo atascado,me frustro,me obceca,me da miedo avanzar" Estaba ya metido en otro circulo de la espiral sin darme cuenta.
Lo peor no fue eso.Al fin y al cabo solo era una perdida de tiempo,sino se hacía una tortura mental,pero es que lo hacía,lo necesitaba hacer, lo tenía que hacer.
Un día fuimos a casa de mis abuelos,que por supuesto estaban al margen de todas estas historias.Y vi en la televisión algo espantoso que me atormento y que me ahogo toda el camino hacía la pubertad. Un hombre en una de las noticias,que daban salía ejecutado en una cosa que llamaban "silla eléctrica" un hombre que había convulsionado hasta dejarse la vida.En cuanto vi eso me entro un sudor frío me empecé a marear,fui al baño me puse a vomitar,cerré la puerta hasta que finalmente vino mi padre y me pidió encarecidamente que abriera la puerta,pero yo estaba asustado,pensé que me iba a pegar,porque se estaba poniendo nervioso y en cuanto entro me encontró con los pantalones calados de vómitos,con una llantera en los ojos y con las manos cubriendome la cara.
-¡Cierra la puerta!¡Cierra la p*ta puerta por favor!¡Por favor,corre!
Se levanto cerró la puerta y me empezó a acurrucar,me pasaba su regazo por la espalda
-Tranquilo,estate tranquilo que no pasa nada, no te preocupes por nada. Estas haciendo lo correcto,la doctora te va a ayudar y vas a acabar superándolo,no te preocupes que es cuestión de tiempo.¿Sabes que a mi también me pasaba lo mismo?Que le daba muchas vueltas a la cabeza con tu edad.Te quiero mucho hijo.
Estuvimos,no se ni cuanto tiempo estuvimos...de vez en cuando oía una voz -¿Va todo bien?¿Entro?
-No,no.Ahora salimos-Respondía mi padre.
Cuando me pude poner en pie, mi padre pidió una fregona para limpiar el vómito.Y mi madre me preguntaba-¿Qué te pasa?- y bruscamente le contestaba- ¡No quiero hablar! con temblores en la voz,entre el hipo de la llantina y las taquicardias del corazón.Y mis abuelos en un rincón viendo todo el espectáculo y aun me daba la cabeza para pensar que estarían pensando y sentirme avergonzado como consecuencia.
Nos fuimos a casa, mi padre se quiso echar la siesta conmigo,yo es que no me quitaba la imagen de ese hombre de la cabeza. Y en cuanto se quedo dormido volví a manchar la almohada de lágrimas,saliva sudor.Estaba solo,es que ni se me paso mentarle en ningún momento lo que había visto porque era pensar en ello y caerseme el cielo con la imagen.Estaba ya con los ojos rojos,inestable y agotado cuando me abrace a mi padre para intentar que me prestase un poco de sueño,con su brazo sobre mi hombro protegido.No sabía ni lo que estaba haciendo..

Texto: El Hombre Percha.
Todos los sábados un nuevo capítulo

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